viernes, abril 14, 2006

Mis primeras carreras por la T4

Había intentado evitar la nueva terminal de Barajas, pero la mejor opción que encontré la semana pasada para asistir a la conferencia FG 2006, pasaba por allí. En la ida tenía tiempo de sobra y pude curiosear con tranquilidad la T4, la conexión en trenecito sin chófer, y la T4S (desde la cual parecen salor los vuelos para los que se requiere pasaporte). Donde noté que más gente se despistaba era justo al terminar de subir las escaleras mecánicas tras el tren y llegar a la encrucijada de la T4S. Eran numerosas las personas que no veían los carteles indicando el camino a seguir hacia las puertas (podrían ser más redundantes). En esa zona hay dos puntos de información a base de pantallas indicando las puertas de embarque, y numerosos chaquetas verdes ayudando a los viajeros. Sin embargo no entendí que tanto las pantallas como el mostrador estén un tanto escondidos tras pilares del edificio (vistos desde las escaleras mecánicas) no siendo difícil que pasen desapercibidos.

La vuelta fue más divertida, el vuelo de Londres llegó con hora y media de retraso a Barajas. La conexión para Gran Canaria era a las 00:05 desde la terminal T4, y el avión de Londres abría por fin sus puertas a las 23:39, y yo aún estaba bloqueado sin poder salir en la fila 25. Con ganas de llegar a casa, no hubo otra opción que ponerse a correr desde aquella puerta de la terminal T4S. Con la terminal casi vacía a esas horas pude adelantar a la gran mayoría de mi vuelo antes del control de pasaporte, coger el tren, salir el primero como un tiro, pasar el control de equipaje de mano en la T4, y correr hasta la puerta H6 (encima recochineo, no podían haberla escogido más lejana), donde aceptaron dejarme entrar de casualidad porque aún no habían cerrado la puerta de la aeronave, eran las 23:57.

Dudaba mucho que la fastuosa nueva terminal con su moderno sistema de control de equipajes hubiera podido hacer llegar mi maleta con esa celeridad, pero sin embargo albergué la esperanza en la terminal de Gando. Efectivamente no llegó hasta el día siguiente. Sin embargo pude ver de nuevo una característica especial de nuestro aeropuerto insular, si llueve (como ocurría el pasado jueves) las maletas llegan mojadas. Conozco algunos aeropuertos, estando la mayoría en zonas más lluviosas, sin embargo en éste es en el único donde he podido contemplar este raro fenómeno.

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