lunes, junio 13, 2005

Ideas que hacen historia

Ayer leí en el Canarias 7 un artículo de opinión firmado por José Barrera Artiles. Les incluyo el arranque del mismo titulado Ideas que hacen historia:

"El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha tenido una feliz idea, de esas que le cambian a uno el tono, cual es cerrar el tráfico la Avenida Mesa y López los domingos para que cada cual corra con la bicicleta, el carricoche o el vehículo teleridirigido, en su defecto, eso sí, todo el mundo por en medio de la calle.

Ahí quiero ver el atasco, sólo similar a los que se forman los fines de semana que el Consistorio tiene a bien dar permiso para el cierre de León y Castillo o una parte de la Avenida Marítima, a fin de que un número de terminado de personas roce la lipotimia corriendo sin tino por la carretera." (y sigue)

No he podido evitar remitirle lo que sigue a la redacción del Canarias7.

Sr. Barrera Artiles,

De su artículo de opinión titulado Ideas que hacen historia extraigo que es usted partidario de continuar con el modelo de ciudad basado en la dictadura del coche. Lamento no coincidir con su opinión, y es por ello por lo que me dirijo a usted, dado que desde mi punto de vista se está aliando con el más fuerte.

Quisiera indicarle que son numerosas las ciudades de entornos que etiquetamos como más desarrollados que el nuestro, donde el modelo del monocultivo del coche, que usted considera herido por cortar la Avenida Mesa y López los domingos, ha mostrado desde hace años su falta de viabilidad. Lamentablemente en España tenemos un retraso considerable, a excepción de ciudades como Barcelona, Vitoria y San Sebastián donde últimamente se intenta dar salida a formas de transporte no exclusivamente basadas en el uso del coche. Aquí todavía se considera que no tener un coche es sólo posible para parias y excéntricos, y que el uso de la bicicleta es exclusivo de la edad infantil. Le sugeriría que visitase las ciudades donde se restringe el acceso del coche privado al centro, donde los aparcamientos en el centro se eliminan, y los existentes son todos de pago y en absoluto económicos, donde se cierran al tráfico zonas para que no sólo los conductores disfruten de aquello que no sólo ellos pagan, donde se invierte en formas de transporte distintas al vehículo privado. Estas ciudades recuperan áreas perdidas donde se vuelve a producir el encuentro de los ciudadanos, estas zonas ganan y colateralmente el transporte público no se ve sistemáticamente perjudicado por el tráfico privado.

No sé si se habrá percatado, pero los atascos los provocan única y exclusivamente los coches, el abuso en el uso del vehículo privado se observa por ejemplo en que el afán de tantos conductores en llegar al centro de las ciudades para aparcar ante la puerta de su destino no es viable. Como usted bien sabe, avenidas como Mesa y López y Primero de Mayo entre otras, disponen (a diario) de un carril inservible destinado a que caraduras aparquen de forma impune. El abuso en el fomento del transporte privado provoca faraónicas inversiones para la construcción de infraestructuras que se convierten en insuficientes en muy poco tiempo (p.e. la circunvalación ya registra atascos ante pequeños incidentes de tráfico).

Me gustaría que defendiera de forma tan ferviente el trastorno que diariamante cientos de coches provocan al invadir las aceras impidiendo que peatones, sillas de ruedas y carritos puedan transitar cómodamente por su espacio designado. O que se preguntase cual es la razón para que aún cuando son escasas las zonas peatonales tengan éstas que servir de aparcamiento a una actividad nada cercana como un rally (intercambiador). ¿Por qué levanta ampollas que se use una calle o avenida para algo que no sea un coche?

Tiene razón al indicar que no sabe el modo en que quienes quieran acceder a Mesa y López en bicicleta podrán hacerlo. Pero en lugar de utilizar ese argumento para dilapidar la idea, lo que debería proponer es que sean más calles las que en domingo se cierren para conectar con esa zona, o que las guaguas permitieran transportar un número limitado de bicicletas o carricoches. Todo con el objetivo de permitir el uso y disfrute de los ciudadanos y no de los coches.

Confío en que pueda entender que no es su punto de vista el único, y que haga un esfuerzo en abrirlo. Pregúntese por el número de niños que hoy en día no saben montar en bicicleta por vivir en esta ciudad, y que por supuesto se una a ese hipotético cierre de la avenida, pero eso sí, con su carricoche, no con su coche.

Modesto Castrillón Santana

2 Comments:

Blogger Roberto Iza Valdés said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

8:24 p. m.  
Blogger Roberto Iza Valdés said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

9:08 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home