martes, septiembre 13, 2011

Una vuelta por Sicilia




"Sicilia, 1920 .. " que decía siempre una de Las chicas de oro, no es el caso y me quedo en verano de 2010. ha pasado el tiempo, pero aún no me había decidido a volcar algunas notas, las del trail del Etna, que más que nada, le sirven a uno mismo de recuerdo de lugares y situaciones.



Tras aterrizar en el aeropuerto de Palermo, coger un coche a todo riesgo, por la fama del modo de conducir en la isla, y dirigirse hacia la catedral de Monreale a ver sus mosaicos, he de decir que mi primera incursión en el tráfico de Palermo resultó toda una experiencia. La autopista al entrar en la ciudad, para en cierta medida rodearla, se convierte en avenida con semáforos, que pese a tener tres carriles dibujados, observarás que son unas cinco filas de coches las que avanzan, dado que algunos conductores "juegan" en el arcén y entre dos carriles. Las convenciones son diferentes (pronto descubriría que picar las luces significa ¡ojo que voy! y no que te cedan el paso), y requirieron de unas horas de práctica para aprender que no puedes esperar a que te den paso, sino que hay que meterse o no lo conseguirás.

La visita a la catedral sirvió de recordatorio sobre tomar algo cerca de un monumento en Italia (y en tantos lugares), será caro y menos gustoso.

Para alojarse, la opción escogida no fue Palermo sino uno de los extendidos B&B de la isla en concreto el Villa Genovese cercano a Trapani. Alejado del centro en una zona tranquila. la excursión nocturna era conocer el centro de Trapani y degustar platos locales. Tras preguntar en el centro, la recomendación fue acercarnos a la zona del puerto, allí acabaríamos en la Hostaria San Pietro (30€ 2pax), de curiosa decoración, singular atención y sabrosos busieli norma y el ineludible Cannolo siciliano.



La costa entre Trapani y Marsala se encuentra salpicada de salinas que en días azules permiten ver multitud de colores en sus charcas. Llegar a Marsala, conlleva escuchar hablar de su vino, y lógicamente sus bodegas, algunas de las cuales ofrecen la posibilidad de visitarlas. Por horario pudimos acceder a la histórica Florio, que además de describir el proceso de elaboración del vino y la desgustación, te permitirá escuchar hablar del paso de Garibaldi por la bodega. Los locales comentan que es un vino de meditación, creo que tras probar un poquito me inclino por el Marsala Vergine, pese al sablazo que me llevaría en una vinoteca con el exquisito Buffa Marsala Vergine.



Al día siguiente, camino del Ecotrail del Etna, el destino fijado era Messina, pensando en una parada en alguna cala de la Riserva dello zingaro. Desafortunadamente, el calor y el viento cerraban el acceso por precaución ante la alarma de incendios. Para sustituirlo nos acercamos a la tonnara en Scopello, donde como es bastante habitual en Italia debes pagar para acceder a la playa. Nos dijeron que no existía otro acceso cercano al mar, pero mentían, apenas un centenar de metros más al norte el agua nos recibía con bellos azules en la Baia de la Luce. Por la tarde corta parada en Cefalú, llegada a la colapsada de tráfico Messina, para pasar la noche en Gechi di Mari, bajar al lago y probar los mejillones en una trattoria, cuyo nombre ni recuerdo porque ni fú ni fa (26€ 2pax).



Los siguientes días desde Santa Venerina para la mencionada carrera del Etna (ver para más comentarios de la zona), incluyendo visitas a la Gola Alcantara, Castiglione di Sicilia, la cara y coqueta Taormina, baño en Letojanni (con sus curiosas sombrillas guardando sitio al aterdecer) y cena espectacular en La Scolgliera de Santa Margherita incluidas (50€ 2pax).



De camino a Agrigento decidimos quedarnos a medio camino en Rosolino (B&B centro storico que es realmente un apartamento y el más económico de los visitados) con el objetivo de visitar Siracusa, en particular su parte antigua conocida como Ortigia (y según los comentarios de algunos locales, famosa por los tirones, pero ni rastro), y Noto. Noto en una noche de agostoes una delicia por la temperatura, sus calles barrocas y por poder encontrar rincones para el disfrute del paladar como la casera Trattoria del Carmine (25€ 2p).



Camino de Agrigento, el calor apretaba y apetecía el baño. Fue posible en la punta sur de la isla, junto a la isola delle corrente. Es habitual que en los aparcamientos cercanos pidan la cuota para vigilarte el coche, así como en las gasolineras automáticas por ayudarte a repostar e incluso en los tramos de peaje, por ayudarte a sacar el tique. No te sorprendas pues.

Tras el baño paso por Módica, conocida por su producción de chocolate siguiendo la receta traída por los españoles desde América. Comida en una jornada calurosa en la coqueta Osteria dei sapori perduti (30€ almuerzo ligero 2pax). La compra de chocolate en diversas variantes además recomendable, el de Caffé dell'Arte buenísimo. Eso sí, Agosto es caluroso.



El recorrido por carretera hacia Agrigento es largo y complicado al atravesar las poblaciones, mucho tráfico y al modo siciliano. Escogemos Favara para el alojamiento, evitando la ciudad. para al día siguiente recorrer la Valle dei Templi. Ojo porque no todos los accesos disponen de taquilla. Día de mucho calor, camino de la Scala dei Turchi, la visión del color azul de una playa junto a Porto Empedocle (creo recordar Baia del Caos), hizo obligatoria la parada. Sorprendentemente el agua estaba helada. El baño aquel día en la Scala dei Turchi, no fue tan agradable aunque sí mucho más escénico. Luego excursión en búsqueda de un pequeño pueblo en el que alguna guía recomendaba la trattoria Da Carmelo, tras muchas vueltas y preguntas llegaríamos a Joppolo Giancaxio. Lástima que al estar en fiestas la atención fuera lenta, pero el precio, el ambiente y la satisfacción, merecieron la pena.



Se acababa el giro, destino nuevamente a Marsala, con tiempo para mojarse y alcanzar la Isola Grande a pie desde la Torre San Teodoro, siguiendo uno de los antiguos caminos de la sal, gozarse el atardecer sobre las salinas, visitar a Erice, junto a Trapani, y la entrada por fin a la Riserva dello Zingaro, esta vez sin alerta, desde San Vito lo Capo. Aguas cristalinas y un lujo llevar unas gafas para apreciar la fauna bajo el agua. La cuota por el acceso a la zona de la reserva era de 3€ por persona.

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1 Comments:

Blogger Carla said...

Es que siempre que llegás a una ciudad nueva la parte del tráfico te resulta chocante. Más si alquilás un auto. Me acuerdo cuando yo llegué a Buenos Aires, Argentina, como turista, tenía que dirigirme a los apartamentos en Palermo que había quedado para ver y alquilar. Fue toda una odisea y lo que me di cuenta es que la gente maneja muy bien al contrario de lo que todos piensan. Tienen un sentido de la orientación y un reflejo muy pocas veces encontrado!

1:29 p. m.  

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